Ahora tenemos frases y párrafos completos con sentido, expresando ideas bien definidas. Esto por momentos le quita la atención al mecanógrafo, que intenta entender lo que está mecanografiando. Si usted practicó bien los ejercicios anteriores, se asume que no tendrá dificultades, pues debe haberse acostumbrado a teclear sin interpretar y analizar.
Esto no significa que el mecanógrafo debe comportarse como un autómata, sin entender nunca lo que escribe. Pero se mira aquí para desarrollar solamente la mecanografía, para convertirla en un reflejo automático, así como el acto del discurso, de caminar, etc. Después si alcanza este objetivo, el acto de teclear no implica ninguna otra preocupación: toda su atención podrá ser dada al significado del texto solamente.
Estos ejercicios son los más largos. Cada uno está constituído por tres párrafos y se dará más importancia a la corrección y al ritmo, con un límite mínimo de velocidad. Aquí se debe utilizar la tecla de retroceso para corregir los errores cometidos. Es decir, solamente serán aceptados textos mecanografiados sin ningún error.
